Hace unos años hablando con mi madre sobre el interés por la fotografía y el cine de varios miembros de la familia, sin tener relación cercana o afectiva, busqué el nombre de mi tío abuelo en google, Guillermo Fernández Zuñiga(Z).
Descubrí a través de un par de reportajes en periódicos que existía un archivo fotográfico y cinematográfico amplísimo sobre su vida como cineasta científico y reportero. Fue parte de las Misiones Pedagógicas de la República, fotógrafo para el Partido Comunista durante la Guerra Civil Española cubriendo las trincheras, el diario audiovisual de la República y finalmente exiliado en Francia, donde transita por varios campos de concentración (Argeles sur Mer, Brams) del que huye finalmente en un barco a Buenos Aires.

Yrupé es una la planta acuática del Amazonas y  el canal comunicante entre mi tío abuelo y yo. El cuerpo de la Yrupé tiene un rizoma del que se extienden unos tallos espinosos abriéndose a las hojas y unas flores carnosas de más de cien pétalos que sólo se abren a la noche, una vez al año y de manera imprevista. El cuerpo que es casi el de un animal por su crecimiento y movimiento, flota al tener unos micro conductos vacíos por donde pasa el aire. Esa flotabilidad le permite desplazarse rio abajo y busca refugio en las zonas estancas de las riveras.

La Flor de Irupé es una de sus películas nunca terminadas de Z y de la que sólo quedan unos negativos e imágenes del rodaje en Corrientes, Argentina, hacia 1955. El proyecto Yrupé tiene por objetivo documentar el crecimiento de esta planta acuática que conecta con el deseo de Z de realizar un cortometraje sobre esta especie.  Este ejercicio,  hace alusión al emprendimiento de Z por utilizar los estudios de cine San Miguel de Buenos Aires, donde trabajaba como productor. Durante el fin de semana utilizaba los estudios enlazando pedazos de película virgen de otras cintas para poder crear las suyas propias de naturaleza. Allí repitió la creación de una colmena artificial  y filmó el cortometraje de las Abejas como ya había hecho en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid antes de la Guerra. 

En 2018 traslado mi residencia a Argentina durante dos años para poder acompasarme a los ritmos de la Yrupé, realizar la documentación durante dos primavera-veranos, cuidando la planta en el jardín de la Universidad Torcuato Di Tella manteniendo la temperatura del agua, cambiándola de contenedor y ayudando a su crecimiento en el ecosistema desplazado de Buenos Aires.  En 2019 la Yrupé el proceso de crecimiento se da en el Jardín Botánico Carlos Thays de Buenos Aires gracias a la curaduría artística del jardín y los botánicos, que nos ayudaron al acompañamiento. La planta comenzó a florecer en febrero 2020 y celebramos durante la noche el avistamiento de su apertura.

Proyecto Yrupé se convierte en una reflexion vivencial sobre la migración, la adaptación de un ser vivo humano y no humano, la oscilación de emociones. La nocturnidad, el cuidado y la observación se vuelven posibilitadores. La historia de Z en torno a lo replegado, el escondite, la autocensura se vuelve la narración de una historia, el hilo conductor en forma de energia para que la Yrupé crezca.